FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DE LA CANDELARIA
Escribe: René Calsín Anco.
La mayor expresión dancística del país y una de las más importantes de América, la Festividad de la Virgen de la Candelaria, es un fastuoso e imponente acontecimiento anual de danza, música y devoción que se desarrolla en homenaje a la patrona de Puno, en la primera quincena de febrero. En esos días de jolgorio y fe se aprecia un inusitado despliegue de sugestivas figuras y mudanzas coreográficas, de variados ritmos y hermosas melodías, de atractivos y bellísimos trajes, como de prácticas religiosas ancestrales, coloniales y contemporáneas. El presente artículo prioriza el empoderamiento de la danza, que en la región Puno llegó a notables avances, que la convierten en indiscutible capital del folklore peruano.
DE WAKAS A SANTUARIOS HISPANOS.- Los pobladores de las culturas preinkas e inka establecieron centros de adoración y de peregrinaje; a estos ídolos, templos, adoratorios o lugares sagrados se les denominaba Waka y/o Wilka. Durante el Tawantinsuyo, tres recintos sagrados gozaban de celebridad: El Coricancha, Pachacamac y las islas del Sol y la Luna en el lago Titicaca. En nuestra región hubo otras wakas y wilkas de importancia.
En la colonia numerosas wakas y wilkas resultaron destruidas e inutilizadas por la política evangelizadora de los españoles, sustentada en la extirpación de idolatrías. Los hispanos reemplazaron el culto al Sol y la Luna por el evangelio de Cristo, la devoción a santos y vírgenes, el culto a la cruz. Las wakas y los wilkas quedaron sustituidos por santuarios y templos hispanos.
FESTIVIDAD EN EL PUEBLO DE PUÑUY.- Alonso Ramos Gavilán, que identificaba a Tunupa como el Santo Discípulo, informaba que esta deidad altiplánica visitó el pueblo de Puñuy cuando se realizaba una gran festividad; en este pueblo predicó y pernoctó, Huajsapata hizo de su posada. El episodio se registró así: “el Santo Dicípulo atravessó toda la laguna, y llegó a Puno, donde halló la gente en una gran fiesta, y les predicó. Hizo allí su habitación por algunos días, en una cueva, que hasta oy día los Indios la conocen, y la llaman cueva del Santo”. Esa fiesta puneña se convierte en un antecedente prehispánico de la actual Festividad de la Virgen de la Candelaria.
FESTIVIDAD DEL SIGLO XVII.- Las fiestas puneñas del siglo XVII, a pesar del avasallamiento hispano, seguían siendo imponentes y suntuosas, particularmente la festividad del Corpus Christi (continuadora de la fiesta del Inti Raymi), en la cual se ejecutaban danzas de diversas naciones. Al respecto, es reveladora la reseña de Bernabé Cobo: “Hallándome yo una vez en un pueblo de la provincia del Collao a la procesión del Corpus Christi, conté en ella cuarenta danzas déstas, diferentes unas de otras, que imitaban en el traje, cantar y modo de bailar, las naciones de indios cuyas eran propias”.
SAN JUAN, PATRONO DE PUNO.- En el primer tramo de la colonia, se estableció el pueblo de Puno sobre el pueblo de Puñuy con la advocación de San Juan; de manera que San Juan se constituye en el primer patrono de Puno. En honor a este patrono se construyó un templo. Por indagaciones del historiador Alejandro Cano sabemos que el templo de San Juan “mandó construir en 1591 el Obispo de Charcas Fray Domingo de Santo Tomas”. La edificación del templo se habría concluido por el año de 1631.
VIRGEN DE LA CANDELARIA, PATRONA DE COPACABANA.- Por Alonso Ramos Gavilán conocemos que en el altiplano la devoción hacia la Virgen de la Candelaria, surgió cuando los habitantes de la parcialidad de Anansaya del pueblo de Copacabana “trataron de fundar una cofradía a honra de nuestra Señora; cuya principal fiesta y advocación fuese de la Candelaria que cae a dos de Febrero”. La imagen de la Virgen de la Candelaria, tallada por Francisco Tito Yupanqui, ingresaba a Copacabana y se entronizaba en este pueblo, “Fue esta entrada en Copacabana a dos de Febrero del año 1583”.
SAN LUIS DE ALVA.- Un pueblo minero próspero y efímero fue el de San Luis de Alva, de simple campamento minero se convirtió en capital del corregimiento de Paucarcolla, desde 1657 hasta 1668 ostentó tal privilegio. De manera que otro patrono, San Luis, estuvo vinculado efímeramente con la tradición religiosa puneña.
FUNDACIÓN DE LA VILLA.- Como correlato de la rebelión de Laykakota dirigida por los hermanos Salcedo, el 9 de setiembre de 1668, el virrey Conde de Lemos ordenó el ajusticiamiento de los rebeldes y la fundación de una villa cerca del pueblo de San Juan de Puno. La villa se fundó con dos advocaciones, la de Nuestra Señora de la Concepción y la de San Carlos. Se ha elegido el nombre de Nuestra Señora de la Concepción, por la gran devoción que profesaba hacia ella el virrey Conde de Lemos; y el de San Carlos, porque la villa se consagraba a San Carlos de Borromeo.
LA ADVOCACIÓN DE LA CANDELARIA.- En la jurisdicción actual de la región Puno, la Virgen de la Candelaria se entronizó como patrona, primero en Arcani (un anexo del pueblo de Huancané); después en Guayllani, un anexo de la parroquia de Santa Cruz de Juli; posteriormente en Chiaraque; luego en el pueblo de Juliaca; y finalmente en la villa de Puno. La Virgen de la Candelaria también logró devotos en otros pueblos, caso de Ayaviri.
DEVOCIÓN EN PUNO.- En el pueblo de San Juan de Puno y en la villa de Nuestra Señora de la Concepción y San Carlos se inició el culto a la Virgen de la Candelaria con imágenes de esta virgen en numerosas viviendas. Hasta el momento se conoce de la presencia de la efigie de la Virgen de la Candelaria en dos residencias puneñas.
Ignacio Frisancho Pineda encontró una escritura del 1 de agosto de 1707, por la cual Felipe Valdez consignaba entre sus bienes a “dos tabernáculos dorados con sus imágenes en bulto en el uno de la de un crucifijo y en el otro de una señora de la candelaria”.
Nosotros hallamos en el Archivo Regional de Puno una memoria testamental de Catalina Gayoso del 29 de febrero de 1752, un fragmento de ese valioso documento dice: “Declaro por mis vienes una Caja de la Ymagen de Nra Señora de Copacabana y otra de bultto de la Candelaria sin bestuario”.
EL SANTUARIO DE LA VIRGEN.- Años después, los devotos de la villa y, sobre todo, del pueblo de San Juan de Puno hicieron que la imagen de la Virgen de la Candelaria se acobijara en el Templo de San Juan; de esta manera, este templo se convertía en el Santuario de la Virgen de la Candelaria.
REVOLUCIÓN TUPACAMARISTA.- En el marco de esta revolución la villa de Puno quedó sitiada, cuando se convirtió en el último bastión virreinal del Collao. Ante tal situación, los hispanos encargaron al ejército de José del Valle una campaña de pacificación y de apoyo a la guarnición virreinal de Puno. Este ejército, luego de varios enfrentamientos, en la noche del 23 de mayo de 1781 acampaba en los altos de la villa de Puno.
PROCESIÓN POR LA VIRGEN.- Según la tradición, cuando se hacía inminente la toma de la villa por parte de los patriotas, los pobladores puneños asediados organizaron una procesión con la imagen de la Virgen de la Candelaria. Se recorrió desde el templo de San Juan hasta el templo de la villa. La procesión resultó apreciada por los cercadores como el desplazamiento del ejército de apoyo. Ante ese supuesto desfile militar, al día siguiente y en la madrugada, los patriotas dejaron el asedio y optaron por una retirada estratégica. La suspensión del cerco y de los ataques patriotas quedó en la memoria de los puneños como un milagro de la Virgen de la Candelaria.
Contextualizando con documentación de la época, la suspensión del asedio a Puno ocurrió en la madrugada del 24 de mayo de 1781, como nos lo dice Alejandro Seraylan Leiva: “Más al amanecer los patriotas ya se habían retirado”. Los patriotas optaron el repliegue estratégico ante la presencia del ejército de José del Valle y no por la procesión, como creyeron los pobladores puneños cercados. De modo que en la noche del 23 de mayo, habría ocurrido la primera y “milagrosa” procesión en honor de la Virgen de la Candelaria.
ÉXODO VIRREINAL.- Una vez que el ejército de José del Valle llegó a Puno, en Consejo de Guerra con las tropas de Joaquín Antonio de Orellana, se acordó la evacuación de la población puneña cercada hacia el Cusco. El 26 de mayo empezó el éxodo.
TOMA DE PUNO.- Dos días después de la evacuación, el 28 de mayo de 1781, las tropas patriotas ocuparon militarmente la villa de Puno. Esta toma simboliza el inicio del efímero Perú independiente que por medio año se sostuvo con el gobierno de Diego Cristóbal Túpac Amaru, que estableció su sede en Azángaro, en donde el mandatario actuaba con prerrogativas de Jefe de Estado; es más, los virreyes del Perú y de Buenos Aires se dirigían a Diego Cristóbal considerando su investidura.
UNA PATRONA POPULAR.- El culto a la Virgen de la Candelaria no se impuso por una ordenanza, sino que partió del fervor religioso de los naturales; este fervor paulatinamente se incrementó hasta lograr su empoderamiento en la emancipación. Desde entonces la Virgen de la Candelaria se entronizó como patrona del pueblo puneño, relegando a los otros patronos, que sí fueron impuestos por las autoridades hispanas, caso de San Juan (patrono del pueblo de Puno), Nuestra Señora de la Concepción y San Carlos (patronos de la villa). Desde esos años, se evoca la procesión de la Virgen de la Candelaria, que parte del templo de San Juan y se desplaza hasta el templo de la Villa.
SIGLO XIX.- Se conoce de modo indiscutible que, en los años decimonónicos de la vida republicana, la Virgen de la Candelaria se encontraba entronizada como patrona de la ciudad de Puno. Así, atestiguan la publicación del primer poemario puneño escrito en 1867 por Justo Román Valdez, el funcionamiento de un colegio con el nombre de La Candelaria por el año de 1870 y, sobre todo, las crónicas periodísticas de ese siglo.
UNA ILUSTRATIVA CRÓNICA.- Apreciemos una esclarecedora referencia periodística de 1871: “PUNO. 2 de Febrero. Este día nos ha sido bastante agradable. El mismo Illmo. Obispo ha celebrado la gran fiesta de la Purificación con bastante pompa y solemnidad, que casi estaba olvidada. La Virgen, Patrona de Puno, fué trasladada á la Catedral, donde el M. Reverendo Obispo predicó de ante mano, esplicando el evangelio y las ceremonias religiosas de ese día.- Hizo la bendición de ceras y procesión y en seguida pontifico la misa. Es demás decir que la concurrencia fué numerosa; por que las funciones de Iglesia van tomando gran importancia en Puno.- También la jente de populo ha redoblado en esta vez su devoción, bailando diferentes danzas, entre estas ha llamado la atención del público, la partida de los que vestidos con el traje de los Incas, han representado en varias casas, la tragedia de la muerte de Atahuallpa, acto desgarrador que nos hace recordar las primeras crueldades de la conquista. El Sr. Dr. D. Jorge Ramos Vocal de la Illma. Corte, ha tenido la laudable devoción de haber obsequiado á la Reyna de los cielos un riquísimo manto blanco de brocato y todos los demás adyacentes, de un bordado de oro de alto relieve y con muchas piedras preciosas.”.
COLAPSO DEL SANTUARIO.- En 1881 quedó derruido el templo de San Juan, cuando se desplomó su techo. Tres décadas después, en 1911, se inauguraba el remozado templo y retornaba a su seno la efigie de la virgen. Durante ese tiempo la catedral de Puno hizo de santuario de la Virgen de la Candelaria.
SIGLO XX.- En la pasada centuria los acontecimientos relevantes de la Festividad de la Virgen de la Candelaria se resumen en: La primacía inicial de la danza de los Morenos y la posterior preponderancia de otras expresiones coreográficas; la prohibición del uso de indumentaria dancística y la restricción de la ejecución de danzas por parte de las autoridades; la organización de concursos dancísticos; la participación exitosa en certámenes nacionales de danza; la presencia barrial en la Festividad de la Virgen de la Candelaria; la notable participación del Instituto Americano de Arte; la formación de la Federación Folklórica Departamental de Puno; la recreación de algunas expresiones coreográficas y la influencia boliviana; la visita de renombradas personalidades; el incremento de certámenes de danza; y la dación de importantes dispositivos legales. En ese siglo la festividad puneña de raigambre rural devino en una fiesta preponderantemente urbana.
VALORACIONES.- Quienes apreciaron la fiesta patronal de Puno, quedaron sorprendidos, encandilados y complacidos. En 1934 el notable artista y escritor cusqueño Darío Eguren de Larrea expresaba: “Puno constituye la riqueza musical y coreográfica mayor de América”. En 1967 José María Arguedas escribía: “No creemos que exista en América un acontecimiento comparable, en cuanto a danzas y música, como la fiesta de la VIRGEN DE LA CANDELARIA”.
FESTIVIDAD DE LA CANDELARIA 2009.- La fiesta patronal puneña es, sin duda, el mayor certamen dancístico del país, además de ser una manifestación de devoción. Anualmente se desarrolla una serie de acciones asociadas al desenvolvimiento dancístico y varios actos litúrgicos. En el presente año, en el Concurso Regional de Danzas Autóctonas, programado para el 1 de febrero, participaron 81 conjuntos en concurso y 3 en exhibición; y en el Concurso Regional de Danzas con Trajes de Luces, programado para el 8 y 9 de febrero, intervendrán 67 conjuntos en concurso y 5 conjuntos en exhibición.

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